(…)Cuando alguien compone una obra te regala lo que sintió en ese momento.  Tú la escuchas con lo que experimentas en ese instante y revuelves la pasión del músico con la tuya, así la pieza toma un matiz diferente. Ahora, cuando tú la compartes, adquiere una tercera dimensión y alcanza un lugar secreto repleto de sensibilidades; y si regalas esta canción a la persona que amas, como esta persona se siente amada, la canción se eleva y toma una grandeza insuperable. Las canciones no cesan de viajar, y en ocasiones, ciertas melodías acumulan tantas emociones que cuando las escuchas algo enorme cae en ti, tan profundo, tan dentro, que te vuelve cómplice de innumerables historias. La música es un sentimiento, no sólo el arte de poner sonidos y silencios juntos.

El encuentro de los peces Koi

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