Crecí en un silencio monótono. El ruido era mudo porque la gente a mi alrededor, apenas daba un paso que le alejara de lo convencional. La música estaba atada a un único hilo, sin sobresaltos, rutinario y mayoritario: Pop. La gran mayoría tenía miedo a abandonar la tres sílabas que lo englobaban todo, y sin embargo, a mi parecer, casi nada. Luis Miguel, Timbiriche y José José ahogaban las fiestas, las discotecas y lo social. Recuerdo la sorpresa cuando alguien de mi edad y sexo lograba decir con brillo en los ojos Depeche Mode o U2. Me sentía un mujer sin sombra en un mundo extraño. Amaba a Kraftwerk por su minimalismo, pero no hallaba alguien que conociera un solo tema de aquella banda alemana pionera de la música electrónica. Mi conexión con las personas se partía en dos cuando la música era conversación en voz alta. Con pena, digo que peleé en nombre de las canciones, pienso que gané, pero también perdí. Siento tristeza al aceptar que tuve falta de madurez y tolerancia.

No hay un día exacto en mi memoria, pero fui amante de la música desde niña. Tuve una infancia turbulenta y juventud ajetreada, así que en las canciones me refugiaba, como si debajo de cada melodía hubiera un asilo en el que pudiera respirar con total seguridad. Llegué a amar tanto ciertas canciones, que las poseí, me apropié de ellas y llegué incluso a sentir un celo enorme si huían de mí. Hice que la música fuera un ser humano, le dibujé pies, dos brazos y manos, una inteligente cabeza, sentidos y gigante corazón. Por ese motivo odiaba que alguien tuviera el valor de prostituirla.

¿Qué es la buena música? ¿Que hace a una canción obra de arte? ¿Qué la vuelve un sin sentido?

La respuesta académica evaluaría basándose en la complejidad, en la producción, la estructura, los arreglos y la innovación. Los que poseen inteligencia musical son capaces de componer obras maestras, establecer una medida y cuidada sucesión de sonidos que compongan la melodía perfecta, sin embargo, no es la única. La mente es sólo uno de los lados creativos del ser humano. El ámbito sensorial también consigue crear la famosa vibración. Una canción puede hacer temblar a quien la escucha, y entonces, independientemente del orden correcto de su composición, el tema brilla por si solo. Ambos senderos, mente o sentimiento, que en muchas ocasiones son opuestos, desembocan en en un mismo mágico lugar: La música.

Escuchar es sentir, escuchar es vivir, percibir y respirar. Oír música es un ejercicio físico y mental, es concentración, experiencia, soledad, también conocimiento y aprendizaje, escuchar es una fuente y nunca tiene final. El arte es arte y nadie dicta cómo hemos de vivirlo, por eso, amo de la música su subjetividad. Una canción que te hizo sonreír a mí me hace llorar.

Contabilizo los años, miro atrás, y sé qué he escuchado mucho, tanto, que soy sin dudarlo una amante de la música. Por mi cabeza y corazón han pisado dulce y agriamente infinidad de melodías. Algunas dejaron huella, otras son olvido. Vuelvo con nostalgia la mirada atrás y recuerdo mi pasado crítico. Hoy, cuando suena una canción, dejó que caiga directa al corazón. Ahí se siente y sabe mejor. Todas tienen su esencia, inspiran y siempre acaban siendo un ente tangible en mi memoria. Es la música la que me empuja con dulzura a un reino sin puertas en el que se expande la creatividad.

No es la lectura, es la música la que crea mi escritura.

Amo el jazz, y suena el primer hilo de Blue in green en mi cabeza, adoro la alternativa, y golpea dulce Staircase bajo mi pecho, me alivia la clásica y oigo sereno el piano nocturno de Chopin, y confieso que por encima de cualquier género, estoy completamente enamorada de la música electrónica. Despacio, al decirlo y repetirlo, vibra Immunity, diez minutos que parecen un halo fugaz, y que logran hacer del mundo un lugar mágico y bello. De hecho, es por ella, por la electrónica, que escribo éste texto. Y me pregunto, aunque sé la respuesta. ¿Es música lo que nace en una computadora?

Platón dijo: “Solo sé que nada sé”. Yo sólo sé que, sin duda, la electrónica es música. Y pese a lo que muchos piensan, no nació en un ordenador. Ya en 1910, Luigi Russolo fue pionero en el tema con cajas electrónicas. Cuatro décadas después se manipuló la música grabada. Lo hicieron los Beatles introduciendo mensajes subliminales. Poco después, surgieron Robert Arthur Moog y Herbert Deuthsch, que inspiraron a crear el primer sintetizador, posibilitando la aparición de nuevos sonidos. La música electrónica se inmiscuyó en el arte y lo fue.

Hoy, la vida es una composición musical constante. Cláxones golpeando a ritmo en el tráfico, gritos tenaces de manera casual al compás, el mar llegando a la orilla a un ritmo melodioso, o la voz de mis hijos, que juegan, hablan, tararean, elevan la voz y la esconden. En su conjunto, para mí, ellos componen la canción más hermosa de mi vida.

Es necesario eliminar los muros y la intolerancia, olvidando así los prejuicios. Si una canción carece de instrumentos rudimentarios, sí, también es música. La electrónica, no sólo lo es, sino que para mí, es de las mejores. Me hace vivir, da sentido a lo que fui, he sido y soy. Creo que la definición de música es la organización sensible y coherente de la melodía, ritmo y armonía.

Los sonidos precisos se estructuran, alcanzan un ritmo, suenan y entonces las denominamos canciones. No es necesario definir el origen para saber si lo es o no. Música es música. Una melodía creada en una computadora puede llegar justo al mismo lugar de tu ser, igual que si sale de una guitarra, un estudio repleto de instrumentos o una voz a capela. Nadie ha de dictar qué hemos de escuchar: Tal vez el corazón.

Suban el volumen y sientan: Es música electrónica.

– COMENTARIOS –

  1. Natalia Villar

    Que tal… A penas te conozco, leí un poco de tu biografía en la página del face y de tu blog ahora. Qué lindo escribes y transmites lo que te apasiona en la vida… me inspiras cosas lindas. ¡Gracias! Espero pronto poder leer tu libro de los peces Koi. Saludos y Felicidades. P.D. por cierto muy padre approach el de la música con la lectura… mucha sensibilidad puesta en palabras hace bien.

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  2. D. Raul

    Muy interesante y aleccionador el encontrar personas que nos hacen adentrarnos y llamar la atención hacia la lectura desde una perspectiva base en la música. A mi en lo personal me preguntan algunas personas conocidas mías que cual es el genero de música que me gusta…y respondo: me gusta toda la música…pero no todas las canciones. Y en verdad me gusta escuchar todo tipo de música…su ritmo..melodía… asonancia o consonancia. Encontrarle el gusto es lo que me gusta. Saludos por escribir y transmitir en sus palabras escritas tan bellos mensajes. P.D. la vi en radioformula con R. Rocha….Salu2.

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    1. Jessica Iskander

      Hola Raúl … qué gusto me da escuchar tu respuesta. Tienes toda la razón, nos gusta la música más no todas las canciones. Muchas gracias por tus palabras y sigamos en contacto. No se si ya visitaste mi página Facebook: jessicaiskanderof … te va a gustar mucho, toco temas que quizá te interesen. Saludos muchos…

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